Porque se quebró el General…

El dolor parecía auténtico, no es fácil para cualquier comandante perder en una sola jornada tantos efectivos y ese escenario vivió el Ejército Mexicano, en su cruzada para capturar a Nemesio Rubén Oceguera Cervantes, “El Mencho”, líder del Cartel Jalisco Nueva Generación, al que hoy llaman el narcotraficante más peligroso que ha parido México.

Pero más allá de la captura y muerte del Mencho, el quiebre del General Ricardo Trevilla Trejo, Secretario de la Defensa Nacional, deja ver tras de sí un trasfondo profundo y oscuro.

Perecería que el general, al dar el pésame a las familias de los militares caídos en cumplimiento de su labor, llamándolos hermanos, tiene tras sus lágrimas coraje e impotencia de no haber podido hacer nada.

Sí, fueron las balas de los sicarios las que cegaron la vida de los militares, pero más allá de la evidente autoría, la pregunta válida es: 

¿Qué responsabilidad tienen los altos mandos de la Sedena y la Marina con sus actos de corrupción que han permitido en las últimas décadas que el crimen organizado se crezca y se empodere?

No es la corrupción de la Marina y el Ejército los que han permitido que esas balas y esas armas crucen por aduanas y fronteras, mismas que hoy golpean a la tropa, que sale dispuesta a dar su vida, en la lucha que libran con los carteles.

No es culpa del Ejército y la Marina, que por unos puestos cada sexenio, por unos cuantos pesos y demás canonjías han permitido en los últimos diez, 15 o 20 años que políticos civiles impusieran la política por encima de la disciplina militar.

Así que el general Trevilla Trejo puede seguir quebrándose, cuando hable de las bajas, mucha culpa y responsabilidad tienen Ejército y Marina al dejar ser y al dejar pasar tanto armamento que hoy lamentablemente mata a la tropa a manos de los sicarios. 

Esa tropa General, que lamentablemente siempre pone los muertos.